jueves, 7 de noviembre de 2019

'La cena', de Herman Koch

Llegué a La cena, de Herman Koch, cuando leí este comentario: Sofisticados. El argumento es que dos matrimonios, en los que los maridos son hermanos, van a cenar. Cuenta los precedentes y la cena uno de los varones, profesor, y es él quien habla de su hermano —un político en ascenso a quien desprecia—, de su esposa y de su cuñada. También, según avanza la narración, se ve que la cena fue convocada para tratar un problema grave sobre los hijos de los dos.

El narrador hace muchos comentarios críticos acerca de la vida en el país, Holanda, y de la vida de tanta gente de la misma clase social alta de los personajes. Del restaurante de lujo al que van dice que es uno de esos lugares donde «uno acaba perdiendo completamente el hilo de la conversación por culpa de tantas interrupciones, como la exhaustiva explicación sobre todos y cada uno de los piñones que tienes en el plato, el eterno acto de descorchar la botella y la manía de llenarte continuamente las copas tanto si lo pides como si no». Del hospital en el que atendieron a su mujer hace tiempo dice que quiere «advertir a todo el mundo que se mantenga alejado de ese lugar». Entre las muchas convenciones sociales sobre las que ironiza una es esta: «"¿Cómo va todo en casa?" Es otra forma de decirte que quieren librarse de ti, quitarte de en medio. A nadie le interesa cómo te va en casa. Como cuando te preguntan si te ha gustado la comida: eso tampoco le importa a nadie».

Pero, sobre todo, según avanza el relato, las personalidades van definiéndose y algunos acontecimientos del pasado van conociéndose, de modo que la dirección cambia: el lector va cayendo en la cuenta de más cosas y tiene que ir revisando los juicios que ha podido ir haciendo antes. Y, tal como indica el comentario cuyo enlace puse más arriba, el relato produce impresión de honradez —el autor ha llegado a donde le han ido llevando sus premisas y no ha intentado presentar a sus personajes como mejores de lo que son ni dar respuestas que ninguno tiene— y termina por retratar a una sociedad perpleja y podrida. Esto se agrava porque, al faltarles la capacidad y la voluntad de reconocer las causas personales y sociales de los hechos que se lamentan, a los personajes se les bloquean las salidas.

Herman Koch. La cena (Het Diner, 2009). Barcelona: Salamandra, 2012; 288 pp.; col. Letras de bolsillo; trad. de Marta Arguilé Bernal; ISBN: 978-8498384260.