jueves, 7 de noviembre de 2019

'La cena', de Herman Koch

Llegué a La cena, de Herman Koch, cuando leí este comentario: Sofisticados. El argumento es que dos matrimonios, en los que los maridos son hermanos, van a cenar. Cuenta los precedentes y la cena uno de los varones, profesor, y es él quien habla de su hermano —un político en ascenso a quien desprecia—, de su esposa y de su cuñada. También, según avanza la narración, se ve que la cena fue convocada para tratar un problema grave sobre los hijos de los dos.

El narrador hace muchos comentarios críticos acerca de la vida en el país, Holanda, y de la vida de tanta gente de la misma clase social alta de los personajes. Del restaurante de lujo al que van dice que es uno de esos lugares donde «uno acaba perdiendo completamente el hilo de la conversación por culpa de tantas interrupciones, como la exhaustiva explicación sobre todos y cada uno de los piñones que tienes en el plato, el eterno acto de descorchar la botella y la manía de llenarte continuamente las copas tanto si lo pides como si no». Del hospital en el que atendieron a su mujer hace tiempo dice que quiere «advertir a todo el mundo que se mantenga alejado de ese lugar». Entre las muchas convenciones sociales sobre las que ironiza una es esta: «"¿Cómo va todo en casa?" Es otra forma de decirte que quieren librarse de ti, quitarte de en medio. A nadie le interesa cómo te va en casa. Como cuando te preguntan si te ha gustado la comida: eso tampoco le importa a nadie».

Pero, sobre todo, según avanza el relato, las personalidades van definiéndose y algunos acontecimientos del pasado van conociéndose, de modo que la dirección cambia: el lector va cayendo en la cuenta de más cosas y tiene que ir revisando los juicios que ha podido ir haciendo antes. Y, tal como indica el comentario cuyo enlace puse más arriba, el relato produce impresión de honradez —el autor ha llegado a donde le han ido llevando sus premisas y no ha intentado presentar a sus personajes como mejores de lo que son ni dar respuestas que ninguno tiene— y termina por retratar a una sociedad perpleja y podrida. Esto se agrava porque, al faltarles la capacidad y la voluntad de reconocer las causas personales y sociales de los hechos que se lamentan, a los personajes se les bloquean las salidas.

Herman Koch. La cena (Het Diner, 2009). Barcelona: Salamandra, 2012; 288 pp.; col. Letras de bolsillo; trad. de Marta Arguilé Bernal; ISBN: 978-8498384260.

jueves, 31 de octubre de 2019

Conversaciones con J. M. Ibáñez Langlois

CONVERSACIONES CON JOSE MIGUEL IBAÑEZ LANGLOIS
Me dejaron hace unos meses el libro Conversaciones con J. M. Ibáñez Langlois, un panorama de la vida y ocupaciones del autor en el que me hubiera gustado que tuviera más presencia su faceta de crítico literario... Está muy bien comentado aquí y aquí.

En esta nota sólo quería dejar constancia de una pequeña anécdota.

Cuenta el entrevistado que el presidente de Chile, Frei Montalva, «convidó una noche a un grupo de escritores a comer en La Moneda, unos ocho o nueve, para pedirnos ideas sobre política cultural. Lo que ellos empezaron a formular fue más bien un pliego de peticiones: una editorial del Estado que publicara sus obras, subvenciones y adelantos para los autores que empezaban a escribir un libro, en fin, el oro y el moro».

¿Qué dijo usted?, le preguntan.

«Poco y nada: yo estaba avergonzado. Sólo quedábamos por hablar Carlos León, ese maestro de la novela corta, y yo. Frei preguntó a Carlos León qué pensaba, y él dijo que no entendía mucho lo que pedían sus colegas, considerando las condiciones penosas de pobreza, enfermedad, cárcel, en que habían escrito Cervantes, Dostoievski, Spinoza sus grandes obras. Siguió un silencio sepulcral. Luego Frei pidió mi opinión, y yo me excusé; estaba ya todo dicho por León, y se cambió de tema».

Conversaciones con José Miguel Ibáñez Langlois (2015). Santiago de Chile: Librería Universitaria, 2015; 223 pp.; entrevista de Braulio Fernández Biggs, Patricio Fernández Ugarte y Sebastián Urruticoechea Ríos; ISBN: 978-956-11-2480-6.

jueves, 24 de octubre de 2019

'Una Odisea. Un padre, un hijo, una epopeya', de Daniel Mendelsohn

Una Odisea. Un padre, un hijo, una epopeya, de Daniel Mendelsohn, es un libro con una parte autobiográfica y otra explicativa sobre la Odisea. El autor, profesor de Clásicas, da un curso sobre la Odisea y su padre, un científico ya mayor, le pide asistir como un alumno más. Al terminarlo, ambos hacen un crucero que recorre los lugares citados en la obra de Homero. La narración, en sí misma excelente, va y viene del presente del curso, en el que los alumnos y el padre van repasando por orden la Odisea, a las anécdotas de vida familiar del padre y el hijo en el pasado, a los incidentes que ocurrirán y las conversaciones que ambos tendrán durante el crucero.

Entre las numerosas observaciones técnicas sobre la composición de la Odisea se puede destacar cómo el autor subraya la sabiduría del narrador que, introduciendo estratégicamente historias dentro de la historia, hace crecer el poema en una composición anular, como en espiral, para ir subrayando así los temas que cree importantes. El autor expone matices y significados que tiene claros pero también descubre otros nuevos que surgen, unos al hilo de las discusiones en clase, también de las provocadas por su padre, otros de sus reflexiones acerca del pasado, y otros con motivo de algunos incidentes en el crucero.

No faltan comparaciones con obras como la Eneida y, más aún, como es lógico, la Iliada. Por ejemplo, el autor señala que una de las propuestas de la Odisea es redefinir en qué consiste ser un héroe: frente a la propuesta de la Iliada en donde Aquiles opta por «una vida corta y gloriosa en vez de una vida larga y sin lucimiento» se podría decir que la pregunta de la Odisea es «en qué puede consistir el heroísmo de supervivencia»; a esto, en la Odisea es Aquiles mismo quien rechaza su propia postura: «Es como si la Iliada le dijese a la Odisea: “de acuerdo, tú ganas”».

Como el título del libro anuncia, el interés del autor es, al contar la relación con su padre a lo largo de los años, ver los paralelismos que se dan con lo que la Odisea cuenta y, por tanto, subrayar el sentido universal y permanente de sus enseñanzas. Al final concluye afirmando la verdad de uno de los más famosos versos de la Odisea: el de que pocos hijos son iguales a su padre y el de que casi todos son peores y solo unos pocos los superan pues, a fin de cuentas, el padre siempre ha vivido más que el hijo y el hijo nunca puede alcanzarlo.

Algunos aspectos de la vida matrimonial de Ulises y Penélope también se ponen en paralelo con la de los padres del narrador, un matrimonio estable y fiel que contrasta con el de otros miembros de la familia, y diferente a la situación del autor, que declara ser homosexual desde joven aunque hable también de su mujer e hijos. Una de las preguntas que se formulan es la de «¿qué aspecto tiene un buen matrimonio a los ojos de quienquiera que compusiese la Odisea?» y la respuesta, que luego lo que se narra subrayará, es la que dice Odiseo a Nausicaa: «Nada hay más poderoso ni mejor que cuando un hombre y una mujer gobiernan la casa con el mismo parecer; gran dificultad para sus enemigos, alegría para sus amigos, origen de su buen nombre».

Todo el libro es una celebración de la enseñanza. El autor, al explicar que hubo personas que le influyeron mucho, y para manifestar también su entusiasmo por su materia, declara: «Qué suerte tuve con mis profesores, que me invitaron a añadirme como un eslabón más a la cadena que conecta el pasado con el presente». No todas las genealogías son genéticas, se dice a sí mismo. Al mismo tiempo, según se va dando cuenta de cosas que desconocía y de algunos de sus errores de juicio —«en realidad, uno nunca sabe adónde nos llevará la enseñanza, quién la escuchará y, en ciertos casos, quién será el que enseñe»—, muestra cómo la Odisea habla de saber escuchar, del modo en que nuestras perspectivas personales afectan al modo en que oímos y entendemos las cosas.

Un comentario mejor al libro es este, de Enrique García Máiquez, que concluye señalando que la lectura del libro de Mendelsohn deja en el lector «la convicción de la urgente necesidad que tenemos de los clásicos para vivir bien y con intensidad». Poco antes de este libro había leído, y me sirvió mucho para una mejor comprensión del tema, leer Homero, un libro de 1972 del profesor de Oxford C. M. Bowra.

Daniel Mendelsohn. Una Odisea: un padre, un hijo, una epopeya (An Odyssey: A Father, a son, and an epic, 2017). Barcelona: Seix Barral, 2019; 410 pp.; trad. de Ramón Buenaventura; ISBN: 978-84-322-3467-5.
C. M. Bowra. Homero (Homer, 1972). Madrid: Gredos, 2013; 799 pp.; col. Biblioteca de estudios clásicos; nota de Hugh Lloyd-Jones; trad. de Marc Jiménez Buzzi; ISBN: 978-84-2493-671-6.

sábado, 19 de octubre de 2019

'John Henry Newman: El viaje al Mediterráneo de 1833'

Cualquier libro de o sobre John Henry Newman es siempre interesante. Incluso uno tan singular como John Henry Newman: El viaje al Mediterráneo de 1833, que contiene todas sus cartas respecto al episodio que se menciona en el título. Sobre él se puede leer este comentario, que da idea de su contenido. Yo quería, simplemente, poner aquí un párrafo tomado de una carta del 4 de septiembre de 1832 a un amigo:

«La gente ve que esas partes del sistema nacional que realmente dependen de la virtud personal y privada (esas que son, con mucho, las más importantes y las que más aspectos abarcan) no funcionan bien; y al no ver en qué consiste el fallo (es decir, en la falta de virtudes personales), se creen que pueden arreglar las cosas a base de aplicar sus conocimientos científicos al mejoramiento del sistema actual. De ahí que la Economía política vaya a sustituir a la moralidad; de ahí también que se nos prometan leyes que evitarán los sobornos y la corrupción; y de ahí, los proyectos de reformas en la Iglesia. Sí, sé que piensas que el sistema actual se puede mejorar en lo material, y lejos estoy yo de no querer mejorarlo en lo que se pueda, y deseoso de conceder todo lo que cualquier hombre sensato y recto pueda conceder en materia de reformas; pero, a pesar de todo, afirmaré un principio que me parece muy importante y muy olvidado: que lo mismo da un sistema que otro, si se tienen en cuenta los efectos de la voluntad humana sobre ellos; que hasta que la voluntad de los hombres no cambie el mal por el bien, la diferencia entre dos sistemas será imperceptible; y que todos los sistemas funcionan bien si se administran bien. Pero es la moda del día considerar que la mente humana es una máquina y que la educación puede hacer con ella lo que quiera; y que, de hecho, el hombre no tiene responsabilidad».

Víctor García Ruiz. John Henry Newman: El viaje al Mediterráneo de 1833 (2018). Madrid: Encuentro, 2018; 460 pp.; col. 100XUNO; ISBN: 978-8490559444.

jueves, 10 de octubre de 2019

'Silencio', de Shûsaku Endô


Silencio parece ser la novela más famosa de Shûsaku Endô, un autor del que no he leído casi nada.

Consta de un prólogo y diez capítulos. En el prólogo se cuenta que, en 1587, con el cambio del gobernador de Japón, se inició la persecución del cristianismo; luego, que en 1614 se decretó la expulsión de todos los misioneros aunque quedaron algunos ocultos; y, finalmente, que en 1637 se aprobó el plan de mandar tres sacerdotes jóvenes cuyo periplo comienza por Goa y Macao. Los cuatro primeros capítulos son las cartas de uno de ellos, Sebastián Rodrigo, donde narra los preparativos de su partida, su contacto en Macao con un extraño japonés llamado Kichijiro, y su llegada al pueblo costero de Tomogi, que resulta ser cristiano. Los siguientes, ya en tercera persona pero desde la perspectiva del personaje, se dedican a los avatares trágicos de su vida desde que lo capturan. El último capítulo, trozos de diarios de un agente holandés y de un funcionario, termina con la muerte de Rodrigo en 1660.

Intensísima narración que desea entrar en la piel del protagonista, en sus ideales y esperanzas del comienzo, y en sus crecientes dudas y temores según avanza su historia. Estos últimos se centran no en el miedo físico al sufrimiento sino en «esa sensación de que Dios sigue cruzado de brazos ante los gemidos de los hombres, de que sigue en silencio». Esto va en aumento, según avanza la novela, debido a que la táctica del señor feudal de Chikugo, el cortés y cruel Inoue, se centra en buscar que apostaten los misioneros para conseguir así que lo haga la gente: con ese motivo se suceden las torturas a otros, que los misioneros han de presenciar, y que, supuestamente, terminarían si ellos pisan públicamente las figuras de Jesucristo y la Virgen que les muestran. La novela no intenta resolver nada, sino sólo plantear el conflicto con enorme fuerza y dejar tiritando al lector.

Shûsaku Endô. Silencio (Chinmoku, 1966). Barcelona: Edhasa, 1988; 204 pp.; trad. de Jaime Fernández y José Vara; ISBN: 84-350-0540-2. Nueva edición en 2009, 256 pp.; col. Narrativas Historicas; ISBN: 978-8435062077.

jueves, 3 de octubre de 2019

'Morfina', de Mijaíl Bulgákov


Morfina, de Mijaíl Bulgákov, es un libro magnífico. Contiene ocho relatos acerca de un médico joven, ilusionado e inexperto, destinado en la provincia de Smolensk. Allí ha de hacer frente a todo tipo de dolencias: trastornos infecciosos, problemas quirúrgicos, partos complicados, etc. Morfina, una de la historias, es la descripción de una dependencia de la droga y parece ser parcialmente autobiográfica pues Bulgákov fue morfinómano una temporada. Lo que el narrador cuenta es, sobre todo, su lucha interior para no ceder ni a la tentación de la huida ni a la de una mediocridad irresponsable, y su viva conciencia, como se dice a sí mismo con frecuencia, de que «hay que aprender con humildad». Los relatos son directos, rápidos, y tienen una cierta dosis de ironía. Queda bien retratado el médico protagonista, inseguro pero también decidido, cuya dedicación a su trabajo tiene una irreflexiva pero indiscutible componente de heroísmo.

Mijaíl Bulgákov. Morfina (Morfi, 1927). Madrid: Anagrama, 1991; 174 pp.; col. Compactos; trad. de Selma Ancira; ISBN: 84-339-6707-X.

jueves, 26 de septiembre de 2019

'Iluminada', de Mary Karr

Después de sus muy tormentosas memorias de infancia y juventud —sus padres bebían mucho, su madre se casó siete veces, de niña fue violada en dos ocasiones…—, la norteamericana Mary Karr (1955-) publicó Iluminada para contar los años posteriores de su vida, no menos tortuosos. Es un relato cuyos dos primeros tercios pueden resultar deprimentes pero cuyo tramo final acaba siendo luminoso y emocionante. En la nota introductoria la escritora indica que narrará hechos verídicos de su vida tal como los recuerda, por más que haya cambiado algunas circunstancias y nombres de personas, y en las primeras páginas indica que hablará de cómo empezó a emborracharse y de lo imposible que llegó a resultarle no beber. Ahí no anuncia, sin embargo, como sí figura en todas las noticias y entrevistas acerca del libro, que su relato termina con una inesperada conversión al catolicismo: «si me llegan a decir (…) que acabaría susurrando mis pecados en un confesonario o rezando el rosario de rodillas, me habría meado de risa. ¿Pasatiempos menos improbables? Bailarina de striptease. Espía internacional. Mula. Asesino a sueldo».

Después de contar episodios de juventud con bebidas, drogas y demás, conoce a un joven poeta, de una familia rica, de quien primero se hace novia y luego se casa. Después llegan el embarazo y nacimiento de su hijo, época en la que deja de beber. Pero pronto tiene una fuerte recaída en el alcoholismo, digamos que favorecida por los problemas de compaginar trabajo, maternidad y matrimonio. En grupos de ayuda para alcohólicos hace amistad con algunas mujeres que serán su apoyo en el futuro. Tiene un accidente de tráfico y ha de ingresar en un hospital. Con motivo de pensamientos suicidas es internada en un psiquiátrico. Acepta un trabajo como profesora en la universidad de Siracusa y allí se traslada con su marido, pero enseguida deciden romper amistosamente. Comienza a rezar a su modo y hace amistades decisivas, para dejar de beber y para acercarse a la fe católica, como el escritor Tobias Wolff, que había sido su profesor, y cuya agente literaria será más adelante la suya también, y el padre Kane, el párroco católico. Se publican sus primeras memorias en 1995, libro que tiene un éxito abrumador, e ingresa en la Iglesia católica.

En la enumeración anterior no se indica lo más importante: como queda claro en el relato, y cómo contó en sus otros libros, la autora tuvo problemas muy graves en su infancia y juventud, personales y familiares, y los años posteriores continuó la «carnicería psicológica» con su madre. En el libro revive momentos del pasado con motivo de la muerte de su padre y de las muchas extravagancias de su madre, con la que tiene feroces discusiones; en una le recuerda que no fue su padre quien una vez «se plantó delante de mí blandiendo un cuchillo de carnicero», e indica que «una parte de mí sabe que resulta patético que no intentar asesinarme sea lo único que mi padre tuvo que hacer para ganar el premio al mejor progenitor»; mi madre, continúa, «no se viene abajo en operísticos sollozos, como había sido su costumbre en el pasado», pero aún así «me desahogo, dando vueltas por la estancia, vociferando como un predicador pentecostal». En fin, al final de su relato hará notar al lector que cuando te han hecho mucho daño de niño, o de no tan niño, «tu lado herido y derrotado puede aflorar en cualquier momento».

La narración está muy bien construida. Por un lado, tanto los recuerdos como los olvidos están elegidos, más allá de que haya etapas de la vida de Karr en las que, dice, su memoria tiene «más lagunas que las cintas de Nixon»; en otro momento advierte al lector que «hace décadas me entrené para desconfiar de las percepciones de aquella muchacha» pues no en vano muchas veces «iba ciega perdida»; de ahí también, dirá la escritora en una entrevista, que nunca ponga comillas a lo que dice nadie. Por otro, el tono narrativo es crudo pero está impregnado de un humor desgarrado y autoirónico que gana la simpatía del lector, y no hay autoindulgencia ni disimulo al presentar sus propias reacciones violentas: en una reunión un tipo corrige la pronunciación de otro asistente y la narradora escribe «petimetre pretencioso, pienso. Así te pegasen un tiro»; al final, después de su conversión, dirá que «cuando un tipejo hace sonar el claxon o se interpone en mi camino (…) mi mano ya no saca el dedo corazón automáticamente; un cambio pequeño, tal vez, pero de gran calado para mí».

Un aspecto notable del relato son las consideraciones que hace, al paso, acerca de algunos aspectos de la vida matrimonial. Por ejemplo, cuenta una ocasión en la que opta por algo que le incomoda como con la mente de anotarse «otro punto positivo en mi columna en este juego de tragar mierda en el que he convertido mi matrimonio. Quien se trague el bocadillo de mierda más grande, gana». Otra vez afirma: «Si le mientes a tu marido —incluso en algo tan banal como la cantidad de alcohol que consumes—, cada embuste es un ladrillo en un muro que va levantándose entre vosotros, y cuando él dice que te quiere, el muro desvía las palabras». En otro momento, cuando le dice a su marido que es un maniático y él le responde un «eso ya lo sabías cuando te casaste conmigo», la narradora concluye: «la justa protesta del hombre casado a nivel mundial, pues es un cliché que todas las mujeres firman pensando que su marido cambiará, y todos los maridos firman pensando que su mujer no; los dos se equivocan de pleno». En favor de la narradora se ha de decir que intenta ser objetiva y evitar cualquier resentimiento: no es que las quejas contra mi marido no tengan fundamento, dice, sino que ella continuamente alimenta sus rencores «como si fueran niños expósitos».

Pero lo que alza la historia muy arriba es el proceso de abandonar el alcoholismo y de acercarse a Dios. Cuando quienes intentan ayudarla a dejar la bebida le dicen que tiene que recurrir a la oración, a cualquier clase de oración, se resiste porque le repele profundamente «cualquier tipo de conversación sobre sandeces espirituales». Un día, sin embargo, enumera los motivos pequeños que tiene para estar agradecida y entonces, «por primera vez en una semana, más o menos, no me apetece nada beber»: «un ateo diría que se trata de autohipnosis; un creyente lo atribuiría a la presencia de Dios. Vamos a dejarlo en tablas y reconozcamos que el proceso de hacer una lista con mi buena fortuna detuvo el miedo cerval, y al renunciar a él, una plataforma sólida se deslizó bajo mis pies». Le parece ridículo ponerse de rodillas, como le aconsejan, porque no cree en Dios y porque además, pregunta, «¿qué clase de Dios quiere que me arrodille y suplique como una sierva?»; a lo que una de las presentes le responde: «¡Pues no lo hagas por Dios! Tienes que hacerlo por ti. Todo es por ti: las oraciones, la meditación y el voluntariado. Yo también lo hago por mí. No soy tan bondadosa»; ponerte de rodillas, continúa su interlocutora, «te da tu verdadera medida. Lo haces para enseñarte algo a ti misma. Cuando la enfermedad se apodera de mi, me dice que mi sufrimiento es especial o único, pero en realidad es como el de todo el mundo. Me arrodillo para poner mi cuerpo en ese lugar, porque de lo contrario mi cuerpo no lo capta».

En varios momentos del relato, cuando está en situaciones críticas en las que teme recaer, se encierra en el váter y allí reza desesperadamente «por favor, no me dejes acercarme al alcohol. Sé que no lo he pedido con mucho ahínco hasta ahora, pero lo necesito, de verdad. Por favor, por favor, por favor. Hago amago de levantarme, pero me arrodillo de nuevo. Y no permitas que me sienta tan gilipollas». En otra ocasión experimenta la necesidad de ponerse de rodillas y como le resulta obsceno hacerlo en público lo hace en el baño: «Gracias, quien coño seas, por mantenerme sobria»; y la narración continúa: «Y entonces lo veo. Estoy arrodillada en un retrete. El trono, como lo llaman los borrachos. Cuántas noches de borrachera y mañanas de resaca he adorado este altar, vaciándome de veneno. Y sin embargo, antes, rezarle a algo que está por encima de mí, algo invisible, me había parecido degradante». Comienza entonces a reírse de sí misma como una loca y se calla porque teme que alguien entre y piense que se le ha «ido la pinza». Da un nuevo paso para creer en Dios cuando el escritor Tobias Wolff le dice que actúa como quien no cree en Bob Dylan porque solamente ha oído los cedés y nunca lo ha visto en un concierto. Y otro más cuando el padre Kane despeja sus reticencias sobre Jesucristo explicándole algunas escenas del Evangelio que no comprende. También le convencen las actividades de voluntariado y activismo social que algunas personas de la parroquia emprenden.

No es raro que un libro como este haya sido tan aplaudido. En primer lugar, debido a su categoría literaria, nada común. En segundo lugar, por lo que tiene de testimonio inclemente de una época y unos ambientes determinados. Luego, porque respira sinceridad el modo en que la autora habla de su creciente trato con Dios y cómo enfoca su acercamiento al catolicismo; esto es más convincente todavía porque su tono está lo más alejado que uno pueda imaginarse de cualquier blandenguería y porque la historia de tantos sufrimientos pasados parece que da más legitimidad a lo que narra. De todos modos, también es claro que su popularidad no sería la misma si no fuera una católica de las que gusta tanto a medios como The New York Times: ella misma se define como una católica de cafetería —favorable al aborto y a la ordenación de mujeres, entre otras cuestiones controvertidas…—, y como una feminista combativa de las que tiene mucho que reprochar a los hombres (y sin duda tiene motivos si nos basamos en las tristes experiencias que ella y otras personas de sus mismos ambientes han tenido, aunque haya que decir en su favor que, por su parte, tampoco elude sus propias responsabilidades).

Mary Karr. Iluminada (Lit, 2009). Madrid: Periférica y Errata Naturae, 2019; 581 pp.; trad. de Regina López Muñoz; ISBN: 978-84-16291-78-6 (Periférica), 978-84-16544-98-1 (Errata Naturae).

jueves, 19 de septiembre de 2019

'Cántico por Leibowitz', de Walter Miller

Una excepción a la regla de que los relatos cortos de ciencia ficción son mejores y duran más que las novelas largas del género es Cántico por Leibowitz, de Walter Miller, «una de las novelas legendarias de la ciencia ficción», afirma el experto prologuista de la edición que cito abajo, y la mejor, junto con La carretera, de las situadas en un futuro postnuclear.

Su argumento tiene tres partes: la primera se desarrolla seiscientos años después de la Tercera Guerra Mundial, cuando en el mundo quedan muy pocos documentos que hayan sobrevivido a la Era de la Simplificación; la segunda sucede seiscientos años después, cuando la ciencia ha resurgido y se discute sobre la responsabilidad de los científicos; la tercera, otros seiscientos años adelante, comienza cuando la humanidad está volviendo a fabricar armas nucleares...

Optar por ese fraccionamiento, por narrar a paso lento, por observar periodos de poca duración, por centrar el foco en pocos personajes, por evitar cualquier hondura de tipo tecnológico, son aciertos que dan a esta novela una textura particular que la diferencia de la inmensa mayoría del género. Comparte con esa mayoría, sin embargo, la poca confianza en la sensatez final de los hombres: «¿Está la especie humana congénitamente insana?» se preguntará el abad Zerchi, el personaje que mejor representa el positivo trabajo humanizador de los monjes que Miller desea subrayar.

Walter Miller. Cántico por Leibowitz (A Canticle for Leibowitz, 1955-1959). Barcelona: B de bolsillo, 2016; 432 pp.; col. Nova ciencia ficción; prólogo de Miquel Barceló; trad. de I. Peypoch revisada por Pedro Jorge Romero; ISBN: 978-8490702246.

jueves, 12 de septiembre de 2019

'Dersu Uzala', de Vladimir Arseniev

Dersu Uzala es un relato de Vladimir Arseniev subtitulado Una aventura en Siberia. Su argumento es muy conocido debido a la magnífica película basada en él que hizo Akira Kurosawa.

En 1902, siendo un oficial del zar, el autor realiza varias expediciones de reconocimiento en la región del Ussuri, un territorio situado en Siberia oriental, en zonas fronterizas con China. En la primera encuentra un viejo cazador, Dersu Uzala, con el que entablará una gran amistad y que le acompañará en las siguientes. Su personalidad atraerá y conmoverá mucho al capitán Vladimir, y de él aprenderá también a considerar a la naturaleza como su familia y su mundo.

El autor ofrece brillantes descripciones de la naturaleza que recorre y cuenta con detalle algunos momentos dramáticos: una gran tormenta, un poderoso incendio en el bosque, distintas salidas de caza, incidentes con chinos y coreanos que a veces encuentran, etc. Pero toda la narración está dominada por Dersu, un entrañable personaje al que vemos siempre vestido con chaqueta y calzón de piel de reno, y armado con una vieja carabina y un tridente pequeño. Dersu, «nunca se agitaba, nunca perdía el tiempo inútilmente», y practicaba una especie de antropomorfismo que aplicaba a todos los seres, nos dirá el narrador. Incluso en alguna ocasión le reprende, cuando le ve actuar de un modo desconsiderado con la naturaleza, pues él «amaba la taiga y todo lo que la poblaba, cuidaba de ella tanto como podía», hasta el punto de que siempre dejaba todo preparado para quien viniera después, caminantes desconocidos o los más pequeños animales.

Vladimir Arseniev. Dersu Uzala. La Taiga del Ussuri (Dersou Ouzala, 1923). Barcelona: Debolsillo, 2016; 352 pp.; col. Bestseller; trad. de Teresa Ramonet; ISBN: 978-8497938846.

jueves, 5 de septiembre de 2019

'Rescoldo', de Antonio Estrada

Rescoldo, de Antonio Estrada, es una novela que Juan Rulfo calificó como «una de las cinco mejores novelas del siglo XX» de México.

Es una lectura difícil para muchos porque su lenguaje, de una gran sonoridad y belleza, mezcla modos de hablar indígenas y coloquiales. En cualquier caso, en la edición que cito, un buen prólogo explica el contexto histórico y las vicisitudes del autor y de su novela, y, aparte de un glosario final, hay notas al pie de cada página para indicar el significado de las palabras y expresiones que lo requieren.

El relato comienza en 1934. Cuando el gobierno incumplió los acuerdos posteriores a la primera guerra de los cristeros y comenzó a perseguir hasta la muerte a los cabecillas que habían sobrevivido, hubo quienes decidieron combatir de nuevo antes de ser capturados y ejecutados. Rescoldo narra la historia del coronel Florencio Estrada, que se llevó a su mujer e hijos pequeños con él para evitar que pudieran amenazarles. El autor del relato, y testigo presencial de muchos sucesos, es su hijo Antonio, entonces un niño.

Una buena y completa reseña está en el blog Lector consentido. Tal como allí se indica, es una novela muy poderosa, que vale la pena leer dejándose llevar por el ritmo y la sonoridad del lenguaje, y que contiene asombrosos diálogos, magníficas descripciones de la naturaleza y escenas de una intensidad emocional fortísima. Por ejemplo, aquí está la breve narración de un combate:

«De repente a una berrearon los cuernos de Mora, Vázquez y Estrada.

Todos se alzaron con las culatas listas como garrotes, las dagas empuñadas; los huicholes y tepehuanes con sus coas, como temblando por rajar baqueta. Las ametralladoras plantadas en retaguardia mascaban culebra tras culebra, y hacían arco a muchos cristeros.

Luego ya chocaban fierros serranos con bayonetas y cuellos, con quepices y barrigas. A veces que la metralla también se llevaba a gobiernista y cristero, trenzados en su albur.

Ahora ni guasas o mentadas, ni vivas o mueras; sólo pujidos, el grito por el adiós del ánima o el ruido a calabaza reventada. Por aquí y por allí grupitos de gobiernistas, como coyotes peleando por una gallina revoltosa».

Antonio Estrada. Rescoldo (1961). Madrid: Encuentro, 2010; 260 pp.; prólogo de Jean Meyer, introducción y notas de Ángel Arias; ISBN: 978-84-9920-035-4.

jueves, 29 de agosto de 2019

Ensayos sobre cuestiones educativas

Ensayos sobre cuestiones educativas comentados o citados en bienvenidosalafiesta:

Aprender a vivir y a pensar. Jean Guitton. 1, 2, 3, 4.

El cierre de la mente moderna.
Allan Bloom. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9.
Cómo aprende el cerebro. Las claves para la educación. Sarah-Jayne Blakemore y Uta Frith. 1.
Cómo aprendemos a leer: historia y ciencia del cerebro y la lectura. Maryanne Wolf. 1, 2, 3.
Cómo convertirse en un hábil investigador. Wayne C. Booth, Gregory G. Colomb, Joseph M. Williams. 1, 2, 3.
Cómo tratar a los adolescentes. James Stenson. 1, 2.

Elogio de las familias sensatamente imperfectas. Gregorio Luri.

Los desheredados. François-Xabier Bellamy. 1.
La diferencia prohibida. Tony Anatrella. 1.

Educar es un riesgo.
Luigi Giussani. 1, 2, 3, 4.
El Elemento.
Ken Robinson.
Encuentra tu elemento. Ken Robinson.

Focus. Daniel Goleman. 1.
Fundamentos de antropología – Un ideal de la excelencia humana. Ricardo Yepes Stork y Javier Aranguren. 1, 2.

Los grandes libros para los más pequeños. Joëlle Turin.

Inteligencia emocional.
Daniel Goleman. 1.
La invención de uno mismo. Sarah-Jayne Blakemore.

Lecciones de los maestros.
George Steiner. 1, 2, 3, 4.
Lo que hacen los mejores profesores universitarios.
Ken Bain.

Mal de escuela. Daniel Pennac. 1.

Los patitos feos. 
Boris Cyrulnik. 1, 2.
¿Por qué Grecia?
Jacqueline de Romilly. 1.

La Razón creativa. Sara Barrena.

El tesoro de los saberes olvidados. Jacqueline de Romilly. 1.

La vida lograda.
Alejandro Llano. 1, 2.

jueves, 22 de agosto de 2019

Ensayos sobre literatura

Ensayos sobre literatura comentados o citados en bienvenidosalafiesta:

Los abogados de la literatura. Marcel Reich Ranicki. 1, 2, 3.
Alfabetos. Ensayos de literatura. Claudio Magris. 1, 2, 3, 4.
El aprendizaje del escritor. Jorge Luis Borges. 1, 2, 3.
Árbol y Hoja. J. R. R. Tolkien. 1.
El arte de la ficción. John Gardner. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12.
El arte de la fuga. Sergio Pitol. 1.
El arte de leer. W. H. Auden. 1, 2, 3.
La aventura sin fin. T. S. Eliot. 1, 2, 3, 4.

La Biblioteca de los libros perdidos. Stuart Kelly. 1, 2.
Biblioteca personal. Jorge Luis Borges. 1, 2.

Cervantes todavía. Angel Pérez Martínez.
50 consejos para ser escritor. Colum McCann.
Clases de literatura. Berkeley, 1980. Julio Cortázar. 1, 2.
La conciencia y la novela. David Lodge. 1, 2, 3, 4.
El conocimiento del amor. Martha Nussbaum. 1, 2.
Costas extrañas. J. M. Coetzee. 1, 2, 3, 4, 5; citado en las voces de Fiódor Dostoievski, Amos OzAlan Paton.
Crítica y ficción. Ricardo Piglia. 1.
Cuadernos de escritura. Carlos Pujol.

En defensa del fervor. Adam Zagajewski. 1, 2, 3, 4.
Ensayos literarios. Robert Louis Stevenson. 1, 2, 3.
Ensayos literarios. Samuel Johnson. 1, 2, 3, 4.
Ensayos sobre música, teatro y literatura. Thomas Mann. 1.

Ficcionario. Una antología de sus textos. Jorge Luis Borges. 1, 2.

Los hijos del limo: del Romanticismo a la vanguardia. Octavio Paz. 1.
Historia de la literatura infantil en América Latina. Manuel Peña Muñoz.
Historia mínima de la mitología. Carlos García Gual.

Leer el Quijote en imágenes. Hacia una teoría de los modelos iconográficosJosé Manuel Lucía Megías.
Lenguaje y silencio: ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano. George Steiner. 1, 2, 3.
Leyendo a Chéjov: un viaje crítico. Janet Malcolm. 1.
La literatura en peligro. Tzvetan Todorov.
LTI - La lengua del tercer Reich. Apuntes de un filólogo. Victor Klemperer. 1, 2, 3.

Manual de redacción. Luis Ramoneda.
Mi vida. Marcel Reich-Ranicki. 1, 2, 3, 4.
Mientras escribo. Stephen King. 1.
Mimesis conflictiva: Ficción literaria y violencia en Cervantes y CalderónCesáreo Bandera.
Mis venenos. Charles Augustin Sainte-Beuve. 1.
Misterio y maneras. Flannery O'Connor. 1, 2, 3, 4, 5.
El misterioso caso alemán. Rosa Sala Rose.
Momentos mágicos de la Literatura.
Andrés Amorós. 1.

Obra crítica. Pedro Hernández Ureña. 1.
Obra selecta. Cyril Connolly. 1, 2, 3, 4, 5, 6.
Opiniones contundentes. Vladimir Nabokov. 1, 2.
Otras inquisiciones. Jorge Luis Borges. 1, 2.

Paisajes del pensamiento. Martha Nussbaum. 1.
Para mayores de cuarenta. Willa Cather. 1, 2.
¿Para qué sirve la literatura? Antoine de Compagnon.
Para ser novelista. John Gardner. 1.
Prólogos y epílogos. W. H. Auden. 1, 2, 3, 4.
Prosas. Robert Frost. 1.
Pura alegría. Antonio Muñoz Molina. 1.

El Quijote y su idea de virtud. Angel Pérez Martínez.

Seis grandes escritores rusos. Mariano Fazio.
Sin trama y sin final: 99 consejos para escritores. Anton Chéjov. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9.
Sobre arte y literatura. Joseph Joubert. 1, 2.
Sobre el descrédito de la literatura y otros avisos humanistas.
Carlos García Gual. 1. 2, 3.
Sobre la creación literaria: extractos de la correspondencia de Gustave Flaubert. Gustave Flaubert. 1, 2.
Sobre la escritura. Francis Scott Fitzgerald. 1, 2.

El telón. Milan Kundera. 1; citado en la voz de Adalbert Stifter.
Tengo, tengo, tengo. Los ritmos de la lengua. José Antonio Millán.

El último lector. Ricardo Piglia. 1, 2.
Utopía y desencanto. Claudio Magris. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9.

La verdad de las mentiras. Mario Vargas Llosa. 1; citado en las voces de Ernest Hemingway, Joseph Conrad, Alexander Solzhenytsin.
Virginibus puerisque y otros ensayos. Robert Louis Stevenson. 1, 2.

Ensayos dedicados a un escritor o a una obra concreta

El camino a la Tierra Media. Tom A. Shippey. 1, 2; citado en la voz de J. R. R. Tolkien.
De la Iliada. Rachel Bespaloff.
Dostoievski, filosofía, novela y experiencia religiosa. Luigi Pareyson.
Prefacio a Shakespeare. Samuel Johnson. 1.
Trabajos de amor dispersos: conferencias sobre Shakespeare. W. H. Auden. 1, 2.
El universo de Dickens. Mariano Fazio.
El universo religioso de Dostoievski. Romano Guardini. 1; citado en la voz de Fiódor Dostoievski.

Ensayos sobre literatura infantil y juvenil

Fantasía de aventuras. Antonio Sánchez Escalonilla.
Formas y colores: la ilustración infantil en España. Jaime García Padrino. 1.
The Invisible Child. Katherine Paterson. 1, 2.
La magia de los libros infantiles. Seth Lerer.
Minders of Make Believe. Leonard Marcus.
Writing with Pictures. Uri Shulevitz.

Ensayos sobre teoría literaria

El acto de leer: teoría y efecto estético. Wolfang Iser. 1.
Anatomía de la crítica. Northrop Frye. 1, 2, 3.
Arte poética. Jorge Luis Borges. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.

El camino crítico: ensayo sobre el contexto social de la crítica literaria.
Northrop Frye. 1, 2.
Las compañías que elegimos. Una ética de la ficción. Wayne Booth. 1, 2, 3, 4, 5, 6.

Experiencia estética y hermenéutica literaria. Hans Robert Jauss. 1, 2, 3.
La estrategia de la ilusión. Umberto Eco. 1.

Figura. Erich Auerbach. 1.
Figuras III. Gérard Genette. 1, 2.

La interpretación de la narración. La teoría de Paul Ricoeur. Vicente Balaguer. 1.
Introducción a la literatura fantástica. Tzvetan Todorov. 1.

Manfiesto. David Mamet. 1, 2, 3, 4.
Materia y forma en poesía. Amado Alonso. Citado en las voces de Bécquer, Pérez Galdós, Ricardo Güiraldes. 1.
Los mecanismos de la ficción. James Wood. 1.
Mentira romántica y verdad novelesca. René Girard. 1.
Mímesis. La representación de la realidad en la literatura occidental. Erich Auerbach. 1, 2.

Nuevo discurso del relato. Gérard Genette. 1, 2.

Oralidad y escritura. Walter Ong. 1, 2, 3.

Palimpsestos: la literatura en segundo grado. Gerard Genette. 1, 2.
Poesía española: ensayo de métodos y límites estilísticos: Garcilaso, Fray Luis de León, San Juan de La Cruz, Góngora, Lope de Vega, Quevedo. Dámaso Alonso. 1, 2, 3.

La retórica de la ficción. Wayne C. Booth. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8.
Retórica de la ironía. Wayne C. Booth. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.

El sentido de un final. Frank Kermode. 1, 2.
Sobre literatura. Umberto Eco. 1, 2, 3, 4.

Teoría poética y estética. Paul Valéry. 1.
Tiempo y narración I. Paul Ricoeur. 1, 2, 3, 4.
Los tres usos del cuchillo: sobre la naturaleza y la función del drama. David Mamet. 1.

Variaciones sobre la literatura. Roland Barthes. 1.

jueves, 15 de agosto de 2019

Ensayos sobre arte

Ensayos sobre arte comentados o citados en bienvenidosalafiesta:

A toda crítica. Ensayos sobre arte y artistas. Robert Hughes.  1, 2, 3.
Álbum[es]. Sophie van der Linden.
El arte como oficio. Bruno Munari. 1.
Arte e ilusión. Ernst Gombrich. 1, 2, 3.
Artist to artist. Varios ilustradores.
Arte para niños. Gabriel Martín Roig.

Bambi contra Godzilla. David Mamet. 1.

Caldecott & Co. Notes on books & pictures. Maurice Sendak.
Carta a un Andrés y otros escritos, en Obra completa. Ramón Gaya. 1.
Catálogo de la exposición "Bill Viola – Las Pasiones
" (2003). 1, 2.
Catálogo de la exposición Vladimir Lébedev (1891-1967).
100 joyas de la literatura infantil ilustrada. Martin Salisbury.
Cómo saborear un cuadro. Victor Stoichita.

Degas danza dibujo. Paul Valéry.
Diseño y comunicación visual. Bruno Munari. 1, 2.

Especies de espacios. Georges Perec.
Estudios sobre el arte del renacimiento IV. Nuevas visiones de viejos maestros. E. H. Gombrich. 1.

Gombrich esencial - Textos escogidos sobre arte y cultura. Ernst Gombrich. 1, 2, 3. Cita en la voz de Adalbert Stifter.
Guía fácil para entender el cine. Julio Rodríguez Chico.

How to Talk to Children About Art? - Cómo hablar de arte a los niños. Françoise Barbe-Gall.

Ideales e ídolos. Ernst Gombrich. 1, 2, 3, 4, 5, 6.
Inteligencia musical. Íñigo Pírfano.
El impacto de lo nuevo - El arte en el siglo XX. Robert Hughes. 1, 2, 3, 4, 5, 6.
La invención del cuadro. Victor Stoichita.

Lotus Seeds. Children, pictures and books. Marcia Brown.
Meditaciones sobre un caballo de juguete y otros ensayos. Ernst Gombrich. 1, 2, 3, 4, 5.
El mundo invisible de Hayao Miyazaki. Laura Montero Plata.

Naturaleza muerta con brida. Zbigniew Herbert. 1, 2.
Notas sobre el cinematógrafo. Robert Bresson. 1, 2.

La obra del arte. Gérard Genette. 1, 2.

Piero della Francesca. Bernard-Henry Lévy. 1.
Piezas sobre arte.
Paul Valéry. 1.
Pintura y realidad. Etienne Gilson. 1, 2, 3, 4, 5.
El poder del arte. Simon Schama. 1.
La preferencia por lo primitivo. Ernst Gombrich. 1.
Presencias reales. ¿Hay algo en lo que decimos? George Steiner. 1, 2.
Psicología del arte. Lev Vigotsky. 1.
El puño invisible. Carlos Granés.

¿Qué estás mirando?: 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos. Will Gompertz. 1.

Reflexiones sobre mi oficio. Carl Dreyer. 1.
Retratos y naturalezas muertas. José Jiménez Lozano. 1, 2.
La revolución del arte moderno. Hans Sedlmayr.

El sentido del orden. Estudio sobre la psicología de las artes decorativas. E. H. Gombrich. 1.
El sentimiento de la pintura. Ramón Gaya. 1, 2, 3.

Temas de nuestro tiempo. Ernst Gombrich. 1, 2, 3.
El trabajo del actor sobre sí mismo. Konstantin Stanislavski. 1.

Visiones de América: la historia épica del arte norteamericano. Robert Hughes. 1, 2, 3, 4.

Worlds of Childhood. The Art and Craft of Writing for Children. William Zinsser. 1, 2.